Borojó
Interior acogedor de Borojó
Nuestra historia

Una casa que nació del deseo de acompañar bien

En Borojó creemos que las personas mayores merecen un lugar donde sentirse parte de algo, no solo atendidas.

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Quiénes somos

La historia detrás de Borojó

Borojó nació en 2019 cuando Claudia Restrepo, quien había acompañado a su propia abuela durante sus últimos años, entendió que lo que más faltaba en el cuidado de adultos mayores no era tecnología ni protocolos, sino presencia genuina y calidez cotidiana.

Junto a un pequeño grupo de personas con sensibilidad similar, abrió las puertas de una casa en El Poblado que no busca parecerse a una institución, sino a lo que siempre fue: un hogar. Los espacios, los ritmos y las personas que trabajan aquí están elegidos para que los residentes sientan que pertenecen.

Hoy Borojó alberga a un grupo de adultos mayores que comparten mesa, conversaciones y días tranquilos. Las familias visitan con libertad y forman parte de la vida de la casa.

Nuestra misión

Ofrecer un espacio residencial donde los adultos mayores encuentren compañía, rutinas agradables y la sensación de estar en casa, con toda la cercanía que eso implica.

Nuestra visión

Ser la referencia en Medellín de lo que puede ser una residencia no médica: un lugar pequeño, cálido y auténtico, que las familias elijan con confianza y sin apresuramiento.

Nuestros valores

Respeto al ritmo de cada persona, puertas abiertas para las familias, comunicación honesta y atención al detalle en los pequeños gestos que hacen diferente un día ordinario.

Las personas detrás de Borojó

Quién cuida la casa

Un equipo pequeño, elegido por su vocación de presencia y trato cercano, más que por títulos.

CR

Claudia Restrepo

Fundadora y Directora

Acompaña a Borojó desde su primer día con la convicción de que los adultos mayores merecen días con sentido. Formada en gerontología social y con más de doce años de experiencia en el sector.

ML

Mónica Largo

Coordinadora de Bienestar

Organiza las rutinas y actividades de la casa con un ojo puesto siempre en lo que le alegra el día a cada residente. Lleva cinco años en Borojó y es la persona de contacto habitual de las familias.

JP

Juliana Parra

Responsable del hogar

Gestiona los espacios, la cocina y el día a día de la casa con el cuidado de quien sabe que los detalles importan. Su especialidad: que todo esté en orden sin que se sienta como un internado.

Cómo cuidamos la casa

Nuestros estándares de bienestar

Entorno seguro y ordenado

La casa se mantiene limpia, ordenada y libre de obstáculos. Las instalaciones se revisan periódicamente para que todo esté en buen estado.

Alimentación casera y variada

Las comidas se preparan diariamente con ingredientes frescos. Se tienen en cuenta las preferencias y necesidades particulares de cada residente.

Atención personalizada

Al ser una residencia pequeña, podemos conocer bien a cada persona y responder a sus preferencias sin necesidad de protocolos impersonales.

Privacidad y respeto

La información personal de los residentes y sus familias se maneja con total discreción. Nada se comparte sin consentimiento explícito.

Comunicación abierta con familias

Las familias pueden llamar, escribir o visitar en cualquier momento. No ponemos trabas al contacto: cuanto más conectadas estén, mejor para todos.

Ambiente sin estrés

Los ritmos de la casa están pensados para ser tranquilos. No hay campanas, llamadas al orden ni horarios que generen ansiedad innecesaria.

Una forma diferente de envejecer bien en Medellín

Borojó se ubica en El Poblado, uno de los barrios más cálidos y accesibles de Medellín. Esa ubicación no es casual: elegimos un entorno que invita al paseo, con parques y comercios cercanos, para que los residentes mantengan contacto con la vida del barrio siempre que lo deseen.

Lo que distingue a Borojó de otras opciones residenciales es su escala humana. No somos un gran complejo con decenas de camas y personal rotativo. Somos una casa con pocas personas, donde cada habitante es conocido por su nombre, sus gustos y sus costumbres. Eso permite una convivencia más natural y relaciones más verdaderas.

Las familias que nos visitan suelen decir que se sienten aliviadas al ver que la atmósfera es tranquila, limpia y acogedora, sin la frialdad de un entorno clínico. Si está buscando un lugar así para alguien querido, le invitamos a venir a conocernos sin ningún compromiso.

Venga a conocer Borojó en persona

Una visita sin compromisos es el mejor camino. Estaremos encantados de mostrarle la casa, presentarle al equipo y resolver todas sus preguntas.

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